miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA CULPA NUESTRA DE CADA DIA

LA CULPA NUESTRA DE CADA DIA… por Carlos Gatti

La culpa suele ser una de las emociones más destructivas que hay y yo agregaría, destructiva en caso de solo dejarnos llevar por su mala prensa.
Hoy quiero escribir sobre ella y su íntima relación con la responsabilidad. Voy hacia allá!.
Todos la experimentamos tanto por lo que hemos hecho como también por lo que no hemos sido capaces de hacer. Ella puede ser muy nociva pero puede tener repercusiones que pueden ser muy importantes: por un lado puede ser un motor de fuerza para responsabilizarnos y por otro lado, puede paralizarnos en la vida.
La culpa es una emoción que tiene que ver con una responsabilidad bien determinada o erróneamente determinada, es decir, otra cosa es determinar si hay responsabilidad o no la hay.
Es muy frecuente cuando sabemos o valoramos que nos hemos equivocado o que hemos hecho algo que está en contra de nuestros valores y, también, cuando hemos hecho daño a otro. Entonces uno se decepciona de quien uno es por contar con esa capacidad que todos tenemos en algún momento…de defraudar al otro y a nosotros mismos. Pero vuelvo a aclarar: en el caso de que exista responsabilidad , ya que hay casos de personas que se sienten culpable absolutamente de todo. Nos decepcionamos entonces de las expectativas que tenemos de nosotros mismos y del resto. Diría yo que es una tendencia muy humana.
En aquella sensación de haber cometido un error, se esconde también la sensación de fracaso y que tiene connotaciones en nuestra autovaloración sumado al componente de la autor recriminación ya que es muy diferente abordar la responsabilidad que uno tiene ante un acto de algo que se dijo o se dejo de decir o ante algo que se dejo de hacer y autorrecriminarse , en éste último caso, hago de la culpa el lugar de mi existencia.
Cuando hablamos de culpa también suelo ligar el concepto de “perfeccionismo”. En nuestra vida cotidiana al ser perfeccionistas, no nos permitimos errores y los convertimos en un lastre y carga terrible convirtiéndolos en un filtro por el cual vemos la vida y vamos entorpeciendo todas nuestras relaciones y todo lo que hacemos a lo largo del día.
Personalmente considero que debemos hacer una reivindicación de la culpa. Me molesta que socialmente se transmita una idea muchas veces errónea de ella mostrándola como totalmente negativa.
Un sentimiento de culpa es necesario para nuestro desarrollo personal y para el desarrollo de lo social. En caso contrario, como toda emoción mal administrada, puede ser destructiva.
Suelo decir que el sentimiento de culpa es aquel que vigila la congruencia de nuestros valores personales y sociales con respecto a nuestras conductas . Es un método control. Pero insisto, hay que saber repartir culpas.
La idea que quiero transmitir es que al sentirla uno puede reparar, rendir cuentas y responsabilizarse. En cosa contrario, se vive entonces paralizado. Esta última es la culpa destructiva y sin sentido.
Personalmente creo que está bueno el proceso de autoconocimiento y en dicho proceso identificar constantemente nuestros aciertos y errores. Cuando no vamos de acuerdo con nuestro propio SER y, que es ir al mismo tiempo con el SER de los demás, hay un reclamo existencial que nos anoticia de que le estamos errando al rumbo y será entonces de replantearnos lo que estamos haciendo, para no generalizar nuestra existencia en el auto reproche.
Suelo diferenciar entre una “culpa emocional” y una “culpa racional”. Cuando solo sentimos la primera, no llegamos a ningún lado. En ese caso, está bueno racionalizar, reflexionar, moderar y evaluar esa culpa sentimental y a través de la razón poder responsabilizar, asumir, moderar y reconocer lo que si me compete asumir y de lo que no debo asumir.
Creo que la palabra clave es REPARAR. Claro que no siempre es posible en el exterior . Personalmente siempre he creído que la reparación es interna. Si bien existe un movimiento de psicología pop que estimulan al individuo a ir a enfrentar al afuera. Pero no siempre eso es constructivo.
La reparación, en mi humilde opinión , empieza por dentro para poder plantear que es lo que se tiene que ir a hacer en el afuera. En todo caso, la culpa nos debe llevar a reconstruir algo de nosotros y re plantearnos un camino distinto. En caso contrario, solo nos quedaremos en esa culpa que es el miedo al castigo y que es un nivel de culpa más elemental y que muchas veces tiene que ver con lo religioso.
Para mí la reparación es algo espiritual y no religiosa. Reparar …es ser consciente y ser consciente es ser responsable para una transformación y conversión. Por eso mente, emoción y espíritu es fundamental para laburar el tema de la culpa.
También será importante no pasar por alto el o los resentimientos escondidos, muchas veces, detrás de nuestras culpas. Y podríamos decir que parte fundamental del remedio ante la culpa será el perdón y …reconocerla.
Cuando hay resentimiento es porque sufrimos una agresión violenta y dicho resentimiento será tan intenso como la agresión que recibimos. Es importante entonces poder diferenciar cual es mi responsabilidad en lo sufrido y cual no. Porque al principio se genera una confusión y pasamos a hacernos cargo de todo lo ocurrido. Una vez reconocida mi parte , es importante pedir perdón y perdonarme.
Hay en nosotros una sensación de omnipotencia creyendo que podemos EVITAR que ciertas cosas ocurran. Y así, creemos que podemos evitar la muerte de un ser querido o, que deberíamos evitar dicha muerte ; evitar alguna desgracia , etc.
Creo que nuestra verdadera omnipotencia como seres humanos se encuentra en nuestra capacidad de perdonar porque perdonar…es neutralizar el pasado. Y también me gusta decir que si no perdonas por generosidad hazlo por egoísmo. Porque el perdón es liberarnos , pero el resentimiento es como tomar veneno y esperar que la persona que nos ofendió se muera.
El perdón más difícil es hacia nosotros mismos. Perdonar nuestros errores, nuestras carencias; mirar hacia atrás y ver que cuando tomamos “esas decisiones”, en ese momento, fue lo mejor que pudimos hacer y reconocer que en ese momento no teníamos los recursos y herramientas . Debemos tener en cuenta que nuestras decisiones dependen de los recursos que poseemos en determinado momento de nuestras vidas.
Para finalizar, quiero decir algo que ya se ha escuchado y escucha bastante y es que está bueno aprender de los errores ; identificar esas áreas en las que frecuentemente nos equivocamos porque tenemos nuestros demonios preferidos y trabajar para transformarlos a partir de ese permiso a reconocer y re-conocernos.

Carlos E. Gatti.
Psicólogo clínico. Especialista en psicoanálisis y terapia gestalt.
Docente Unr y Ucsf.
Matrícula 374.