Tomado de http://www.elmundo.es/sociedad/2015/10/28/562cd3df268e3eda3b8b464b.html
El acoso
escolar no distingue entre sus víctimas. Cualquiera puede ser el
elegido, por ser diferente del resto o precisamente por no serlo. Porque sus
características físicas no gusten o justo por lo contrario. Lo que sí tienen en
común quienes lo sufren es que suelen mantenerlo en secreto. A veces porque no
son conscientes de que lo que sucede no es "normal". O por vergüenza.
O porque piensan que tienenalgo que hace que merezcan ser tratados así. O
porque creen que nadie los creerá, y si lo hacen, se les despachará con un
"eso son cosas de niños". Sin embargo, la detección temprana es clave
para evitar daños psicológicos graves y permanentes. Recogemos algunas claves
para identificarlo a tiempo.
¿Qué es el acoso escolar?
Hay que distinguir entre una
agresión puntual en un entorno escolar y el acoso. El acoso es cualquier tipo agresión
psicológica o física permanente, constante y duradera. Se caracteriza por el
desequilibrio de poder (la víctima, sola, frente a agresores y observadores).
¿Qué síntomas deberían ponernos
en alerta?
1. CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO.
Es lo que se conoce como
"ruptura biográfica". El problema es que muchos síntomas de acoso
pueden confundirse con comportamientos típicos de la adolescencia. Y a menudo,
los cambios no se dan de un día para otro, sino que es un proceso lento.
Normalmente, el menor no quiere ir al colegio, se muestra nervioso cuando debe
hacerlo, falta a clase o regresa en cuanto puede a casa. El fin de semana
está bien y el domingo por la noche empieza a encontrarse mal. Deja de
hablar o salir con sus amigos de siempre. Abandona sus aficiones. Deja de
hablar en casa o responde con evasivas. Baja el rendimiento escolar. Está
triste, muestra cambios de humor, contesta mal, sufre arranques de cólera.
2. SIGNOS FÍSICOS.
Al menor se le rompe o
"pierde" habitualmente el material escolar o la ropa y no sabe
cómo explicarlo. Pide dinero a sus padres para poder dárselo a los
acosadores (el chantaje es muy típico). "Estos signos no siempre quieren
decir que haya acoso, pero sí son típicos del acoso físico", explica el
psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá Iñaki
Piñuel, experto en violencia psicológica y acoso. "Lo que sucede es
que la mayor parte de las veces el acoso que sufren los escolares españoles es
psicológico. Por eso el síntoma más común es el psicosomático".
3. SÍNTOMAS PSICOSOMÁTICOS.
El niño sufre malestar al
levantarse, mareos, dolores de cabeza, molestias o alteraciones
gastrointestinales, sensación de asfixia u opresión en el pecho, temblores,
palpitaciones, alteraciones del apetito o del sueño... Es habitual que los
padres lleven al niño al médico y se le practiquen pruebas, sin que se dé con
el origen de los síntomas, porque la causa es psicológica. "El propio niño
muchas veces no lo identifica como acoso, ni tampoco los padres, porque no han
llegado a entender lo que está sucediendo".
¿Qué pasa en su teléfono móvil?
El ciberacoso es
una modalidad "demoledora", tal y como la califica el psiquiatra
infantil José Luis Pedreira, porque no da tregua. El acoso no termina al
llegar a casa, sino que continúa. Y permite que se multiplique el número de
espectadores y de hostigadores. Por eso es importante que los padres tengan
acceso al móvil, al correo y a los perfiles
sociales (si los tuvieran) de sus hijos.
¿Y los niños pequeños?
En el caso de los niños de 5, 6 y
7 años, puede ser un indicativo el hecho de que omitan toda información
del colegio, que no cuenten nada de lo que hacen allí. "Por ejemplo, son
incapaces de pronunciar el nombre de los acosadores ('ese niño que tu sabes,
mamá') porque están en una fase muy simbólica y la pronunciación del nombre evoca
al personaje, es como si lo trajera", explica Piñuel.
¿Cuáles son los cursos más
problemáticos?
La intensidad máxima del acoso
escolar se produce en 5º y 6º de Primaria, según el profesor Piñuel. Luego
va descendiendo. "Sin embargo, sobre todo en Secundaria, algunos de esos
individuos quedan marginalizados, llevan mucho tiempo sufriendo acoso y se
convierten en una especie de pararrayos de la violencia. Son menos numerosos
pero el acoso es más de todos contra uno".
¿Cómo se inicia?
Suele empezar con acciones de
"baja intensidad", por ejemplo el acoso verbal (insultos, motes,
humillaciones, propagación de falsos rumores, mensajes teléfonicos...),
según explicaba en
EL MUNDO la psicóloga Alicia García de Pablo. Si no se frena, puede degenerar
en otros tipos de acoso, como el social (exclusión y aislamiento de la víctima,
por ejemplo, se la deja fuera de las actividades colectivas), el psicológico
(basado en amenazas) y el físico, que contempla tanto agresiones directas como
indirectas.
Por qué es importante la
detección temprana
"El problema de los
protocolos actuales es que trabajan a partir de la identificación de la
víctima, cuando ya es tarde y el niño ya tiene secuelas y sufre estrés
postraumático", explica Piñuel. De ahí la importancia de la detección
temprana.
Estrés postraumático
El cuadro de estrés postraumático
infantil afecta a más de la mitad de las víctimas de acoso escolar, según el
profesor Piñuel. Incluye desde alteraciones cognitivas (dificultad de atención,
pérdida de memoria...) a trastornos emocionales (ansiedad, depresión...) o
alteraciones del comportamiento (aislamiento, agresividad...). "Es un
cuadro muy poco diagnosticado porque se asocia a un gran trauma, pero los casos
de acoso por repetición pueden generar un trauma mediano que produce el mismo
efecto que la exposición a un gran evento" (una violación, por
ejemplo).
El apoyo de los padres, clave
Los padres siempre deben
creer en el relato de su hijo y apoyarlo. No deben quitar importancia al
asunto, ni culpar a la víctima. "Todavía hoy el principal problema de los
niños acosados", explica Piñuel, "es que no les creen, o trivializan
lo que cuentan y sofocan el relato niño. Es muy grave porque el hogar es el
único lugar donde el niño puede contarlo, pero a veces los padres sufren o les
genera angustia y no quieren saber, y lo despachan con un 'Pues pégales tú más
fuerte'".
¿Y si cambia de colegio?
La mayoría de las veces el
acosado acaba cambiando de colegio. Y no es raro que en el nuevo centro sufra
también acoso. Es lo que se denomina círculo de victimización repetida.
"Ese niño destruido llega a una nueva aula, y esa vulnerabilidad es
detectada por los hostigadores, por lo que es elegido de nuevo", según el
psicólogo. No es que el niño tenga una forma de ser que favorezca el acoso. Es
que su vulnerabilidad funciona a modo de faro: atrae a los hostigadores".
¿Es cierto que el acoso te hace
más fuerte?
El acoso escolar no
hace a un niño más resistente, todo lo contrario; quedan destruidas sus
capacidades de hacer frente a situaciones. "Se convierten en víctimas más
probables de casos de acoso y en la vida adulta, de situaciones deacoso
laboral, maltrato doméstico... Porque llegan con la resiliencia y la autoestima
destruidas. No es bueno para el desarrollo de la personalidad ni prepara para
la vida. Los niños acosados se convierten en futuras víctimas más fáciles
porque su resistencia psicológica queda demolida".
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